CRITTERS (Stephen Herek, 1986)

La proliferación de plagas en forma de simpáticos bichos (algunos menos simpáticos que otros) durante de la década de los ochenta en el cine norteamericano sirvió para que muchos creciéramos con varias de estas razas en nuestra imaginación. Sin duda alguna, los más cabroncetes eran negros y peludos, los Critters. 

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LA ESCOPETA NACIONAL (Luís García Berlanga, 1978)

La sátira ha tenido muchos abanderados en nuestro cine. Una práctica tan obligatoria como difícil de practicar en España durante los tiempos oscuros que se vivieron en el siglo XX, con la dictadura. Hubo un director que supo burlarse y satirizar como pocos una época nefasta de nuestra historia. No podíamos sino rendir homenaje a semejante genio haciendo gala de esa fina ironía con la que educo al público, en una fecha como el 12 de octubre.

LAS COLINAS TIENEN OJOS (Wes Craven, 1977)

Para contribuir a la construcción de un género, del imaginario estético de un estilo, no basta con copiar y mejorar lo que hicieron otros. Ser algo más consiste en aportar un sello personal, abriendo un camino poco o nada transitado en el arte de contar historias. Allá por los años '70 la imaginación estaba de enhorabuena, y también el género de terror: Wes Craven irrumpía tras las cámaras. Su huella perdurará por siempre.

VIVIR RODANDO (Tom DiCillo, 1995)

El cine independiente americano nos ha brindado joyas del celuloide capaces de superar a más de una superproducción hollywoodiense. Son muchos los artistas metidos en el espectro el underground norteamericano, que luchan por sacar adelante ideas originales pese a tener que enfrentarse a infinitas dificultades. Os traemos una cinta que rinde homenaje a aquellos valientes cineastas que en cualquier parte del mundo se lanzan a cumplir su sueño.

CINE EN DEFENSA DE LOS ANIMALES

"Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros". Con esta reflexiva cita del gran escritor George Orwell abrimos nuestro particular homenaje al reino animal para celebrar el Día Internacional de los Animales.

LOS MUNDOS DE CORALINE (Henry Selick, 2009)

A menudo se mide el valor del cine de animación por la espectacularidad de la técnica, y pocas veces se tiene en cuenta lo que va más allá de la primera línea. El mensaje, la sutileza simbólica con la que se ofrece un punto de vista sobre un tema concreto; todo aquello que valoramos en una película convencional. Artistas como Henry Selick, ayudaron a dar un salto definitivo al arte de contar historias animadas.

BEGOTTEN (Edmund Elias Merhige, 1990)

El terror tiene múltiples formas, o más bien puede considerarse como algo abstracto. Un conjunto de elementos cuya consecuencia es escalofriante. Hay que tener presente el contexto, el tratamiento y el estado de ánimo del espectador. La finalidad de una obra de terror es perturbar al que se atreva a exponerse a ella. He aquí una de las cintas más desquiciantes de la historia del cine.

VIDEODROME (David Cronenberg, 1983)

El director canadiense David Cronenberg explora como pocos los submundos de la mente humana. Es capaz de visibilizar los recovecos más retorcidos con el fin de replantearnos en que nos hemos convertido. Desde luego, con Videodrome logró cumplir su misión.

LA BRUJA (Robert Eggers, 2015)

Robert Eggers es un director que logró un debut de ensueño. Buena recepción, merecida en todos los aspectos, y un futuro por delante muy prometedor. Una ópera prima, la de Eggers, que desprende buen gusto. ¿Su bruja? Se os quedará grabada, creedme.

POSESIÓN INFERNAL (Sam Raimi, 1981)

¿Cuando aprenderán los jóvenes que los findes encerrados en la cabaña de un recóndito bosque no son tan buena idea? Esperemos que nunca, no queremos privarnos de joyas cinematográficas cargadas de violencia, terror y humor. Sam Raimi y su Evil Dead  marcaron el camino a seguir. Directo al recóndito bosque...

CAPTAIN FANTASTIC (Matt Ross, 2016)

El séptimo arte nos permite conocer personajes entrañables que despiertan sentimientos que permanecían en coma. Es lo majestuoso del arte: empujarnos a la reflexión, la duda y la posibilidad de cambio. Un toque de atención nunca viene mal, y menos cuando la lección viene dada por el Captain Fantastic.

HELLRAISER (Clive Barker, 1987)

En ocasiones, autores pertenecientes a un tipo de arte deciden cruzar sus fronteras para adentrarse en las lindes de otra manifestación artística. Un experimento atrevido que, en su justa medida, puede ser enriquecedor. El caso del escritor Clive Barker, sin embargo, no conoce de medidas ni privaciones. Gracias a ello, podemos disfrutar de sus múltiples facetas y su mente retorcida. De él y de Pinhead.

AMANECE, QUE NO ES POCO (José Luis Cuerda,1989)

Mito y leyenda de la comedia española. La gran película cómica de culto perpetrada por el maestro Cuerda, cuya importancia traspasa generaciones. El surrealismo del que hace gala al retratar las vergüenzas de la sociedad española con un sentido del humor exquisito parece ser inmortal. Lo absurdo, dispuesto en bandeja de plata para sacarnos unas cuantas carcajadas. Mientras tanto, amanece, que no es poco...

LA MATANZA DE TEXAS (Tobe Hooper, 1974)

Hay directores que no necesitan presentación, ni ellos ni sus films. Tobe Hooper y su Texas Chainsaw Massacre entran dentro de esta clasificación. Film de referencia absoluta en el género de terror, es de vital importancia para los locos que amamos este arte por lo que supuso. Aquí va nuestro pequeño homenaje a un genio que jamás olvidaremos.

ARIZONA BABY (Joel Coen, 1987)

Las road movies son entretenidas, centradas en hacernos pasar un rato frenético, reflexivo y con una carga de acción importante. Tal vez por ello los hermanos Coen decidieron que este género fuera su puente hacia la industria hollywoodiense. Arizona Baby supuso la entrada triunfal para estos genios de la comedia en la cabeza del gran público. Largas carreteras y rednecks con ansias de libertad, dinero y descendencia... 

EL ATAQUE DE LOS TOMATES ASESINOS (John De Bello, 1978)

Vuelve la sección Creepy de Screenfreaks acompañada de una eterna candidata a convertirse en la peor película de la historia. Existen aspirantes "talentosas" merecedoras del galardón, pero sin lugar a dudas una de las reinas de los años setenta la presentamos bajo estas líneas. Verduras asesinas cuya rebelión acaba de empezar. ¡Cuidado con lo que echáis en la ensalada!

JACKIE BROWN (Quentin Tarantino, 1997)

Pocos cineastas han marcado tan profundamente a diferentes generaciones como Quentin Tarantino. Un maestro de los pies a la cabeza que cumple con el tópico de artista frenético, desquiciado y visceral, demostrando a lo largo de su carrera un sello personal pero también una capacidad para ser versátil que lo coloca entre los gigantes de la historia del celuloide.

SIN PERDÓN (Clint Eastwood, 1992)

Los tipos duros son un recurso habitual en la gran pantalla. Héroes con los que crecemos desde niños y que nos demuestran que a base de mamporros se consigue salvar el mundo. Luego crecemos y aprendemos a diferenciar entre camorristas y macarras que por muy duros que sean, guardan en su interior un código ético con el que podemos coincidir. Estos últimos son los que valen la pena y uno de sus mayor representantes es el señor Eastwood

THE LOVE WITCH (Anna Biller, 2016)

En el oasis mainstream por el que se arrastra la industria del cine cual escorpión adaptado al medio, de vez en cuando emergen palmeras de corte underground capaces de maravillarnos sacándonos una sonrisa que yacía desdibujada hace tiempo. Encontrar cintas realizadas en 2016 que no desentonarían en el cine de los 50/60 se puede considerar rareza, y hoy queridos Screenfreaks, tenemos una de las buenas.

BATMAN (Leslie H. Martinson, 1966)

El filón del cine de superhéroes salidos de cómics parece no tener fin. Una ruta marcada, una estructura bien definida y repartos de renombre hacen augurar una tardía caída del género. Sin embargo, hubo una época en que estas películas provenian de series de TV que a su vez estaban inspiradas en el cómic de turno, y a diferencia de las actuales, eran tronchantes.

LA LLEGADA (Denis Villeneuve, 2016)

El cine es una herramienta de comunicación única. Sirve para interrelacionarnos, expresar sentimientos y generar debate. Usado hasta como arma propagandística en período de guerra, sus infinitos usos (positivos y negativos) son indiscutibles. La comunicación es un tema abordado en la historia del cine con variopintos resultados, pero nosotros nos quedamos con un film reciente con mucho que ofrecer.

2000 MANÍACOS (Herschell Gordon Lewis, 1964)

El verano es una estación para disfrutar de los amigos, de los viajes y los lugares desconocidos. Con el sol y las vacaciones todo es fenomenal, pero hubo un tiempo en el que las aventuras estivales no tenían un final "Made in Amstel". De hecho, antes los elementos necesarios para un verano entretenido eran tres: calor, asfalto y un buen puñado de maníacos.

ACCIÓN MUTANTE (Álex de la Iglesia, 1993)

Exceso, atrevimiento y frescura. No amigas y amigos, no son nombres de artistas drag, sino características que definen la filmografía de uno de los directores clave del cine español contemporáneo. Hablamos de Álex de la Iglesia, cineasta que apareció en el mapa con el fenomenal corto Mirindas Asesinas (1991) y que irrumpió con una visión transgesora que agitó los cimientos del cine estatal.

PET SEMATARY (Mary Lambert, 1989)

La eterna incógnita sobre si existe "vida" después de la vida es fuente inagotable de historias para la gran pantalla. El género de terror tiende a explotar esta veta y películas como la que nos ocupan es un claro ejemplo del tratamiento que recibía la temática en la década de los ochenta. Animales, indios y cementerios, unidos bajo la pluma del incofundible Stephen King. No hay nada más creepy que unos cuantos animales zombies.

EL QUIMÉRICO INQUILINO (Roman Polanski, 1976)

Edificios antiguos en los que suceden cosas, gente perturbada que habita en ellos y una persona nueva que entra en la dinámica...un argumento que no por usado pierde atractivo. Pero como con todo, hay que saber jugar. Polanski, es uno de esos directores que se gusta jugando. En 1976 dió a luz una obra maestra desconocida para el gran público. Perfecta para ver a solas o con compañía. Quizás esto último sea lo mismo, quién sabe, todos tenemos un inquilino dentro.

POULTRYGEIST (Lloyd Kaufman, 2006)

¿Qué amante del cine en su sano juicio no ha disfrutado de una tarde con palomitas y un poco de Troma en vena? Lloyd Kaufman y su maravilloso ente nos han brindado mierdas como panes, pero de las buenas, de las que se pueden paladear. Tantos ratos disfrutando de la mejor serie B con el padre del cutrerio independiente merecian ser homenajeados con una introducción tan escatológica como sus producciones. Ave, Lloyd.

BRAZIL (Terry Gilliam, 1985)

El mundo del cine alberga mentes especiales, personas que tienen una visión única con la que reflejan en la pantalla historias asombrosas. Suelen ser proyectos arriesgados que no cumplen con los requisitos de las potentes productoras hollywoodienses, empeñadas en edulcorar los relatos para satisfacer al gran público. Brazil y Terry Gilliam son ejemplo perfecto de esta singularidad en el séptimo arte.

TOKYO GORE POLICE (Yoshihiro Nishimura, 2008)

El cine asiático no suele dejarnos indiferentes a este lado del mundo. Ya sea por su forma de hacer películas o por su falta de tapujos en la mostración de según qué cosas, supone un choque cultural innegable. Si encima nos sentamos frente a una de las cintas gore más impactantes de los últimos tiempos en el continente nipón, puede pasarnos como a alguno de sus personajes: nos petará la cabeza.

TARDE DE PERROS (Sidney Lumet, 1975)

Hay directores soberbios. Hay actores imprescindibles. Cuando gracias a los designios del séptimo arte se juntan semejantes fuerzas, surgen obras maestras. Luego, entramos en ecuaciones que aumentan o disminuyen el valor de dichas obras maestras, pero en Screenfreaks, cuando se juntan los apellidos Lumet y Pacino, nos entregamos a la pura contemplación.

THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW (Jim Sharman, 1975)

El esplendor que se produjo en los años setenta dentro del arte en cualquiera de sus ramas trajo consigo obras a menudo inclasificables. Con la experimentación por bandera, fueron años prolíficos que nos dejaron clásicos para la posteridad. Por ello os traemos un film cargado de mensaje, vibraciones positivas y ansias de libertad: The Rocky Horror Picture Show.

BRAIN DAMAGE (Frank Henenlotter, 1988)

El cine de Serie B y el cine gore tuvieron varios nombres propios en los años ochenta. Sin duda, uno de los más relevantes es el de Frank Henenlotter, culpable de varias cintas de culto paridas en dicha década. Hacia 1988 nos tenía preparada una sorpresa el bueno de Frank: Brain Damage, film que nació provocando una explosión de materia gris en nuestros cocos. ¿Exagerado? Cuando la veáis me entenderéis.

LEGEND (Ridley Scott, 1985)

Traemos para goce y disfrute de cualquiera que lea estas líneas un clásico de la fantasía de la década de los ochenta. Otra película impregnada de nostalgia. Un tema viejo y trascendental, tratado de multitud de formas y bajo el prisma de tantos artistas como podáis imaginar. Hablamos de Legend, dirigida por Ridley Scott.

DARK STAR (John Carpenter, 1974)

Naves espaciales, melenudos, aliens de bajo presupuesto y situaciones surrealistas. Sí amigos, una aventura espacial protagonizada por un puñado de hippies y un balón de playa . Bienvenidos a la particular odisea en el espacio de Carpenter.

LA COSA, EL ENIGMA DE OTRO MUNDO (John Carpenter, 1982)

Un entorno gélido, una base científica y una sorpresa de otro mundo. Sumémosle al Kurt Russell de los ochenta (greñas inclusive) y al maestro del terror y la ciencia ficción John Carpenter. Perdonad la efusividad, pero nos encontramos ante otra película de culto que como buen Screenfreak me trae muy buenos recuerdos.

EL DELIRANTE MUNDO DE LOS FEEBLES (Peter Jackson, 1989)

¿Creciste con los Muppets y tú te hiciste pero no ellos? Te entendemos a la perfección. Esos cabrones quedaron atrás y tú envejeciste inexorablemente. Pero tal vez no sabías que allá por el 89 Peter Jackson nos tuvo en cuenta a todos aquellos que alguna vez sentimos algo parecido, seamos anteriores o posteriores a esta fecha.

WILLOW (Ron Howard, 1988)

Uno de los sentimientos principales que nos abordan cuando oímos hablar de Willow o volvemos a ver la clásica reposición navideña es la nostalgia. Quién no flipó en su momento con ella, y quien no volvió a flipar al volver a verla ya de mayor (tal vez no del mismo modo). Una aventura inolvidable cargada de peculiaridades.

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